De Neuruppin a Camerún
Cómo el año de voluntariado de Mary activó una red gigante
En 2014, Mary formó parte de la mismísima primera generación de voluntarios que llegaron a Alemania a través de la red Sur-Norte de weltwärts. Diez años después, es la fundadora de la iniciativa Shalom, una red que capacita a mujeres, ayuda a que los chicos vuelvan a la escuela y les muestra a los jóvenes el verdadero poder del compromiso comunitario y social desde las bases. Esta es la historia de cómo un año en Brandeburgo se transformó en la misión de su vida.
Brandeburgo: Donde empezó la magia
A Mary se le ilumina la cara cuando habla de su tiempo en Alemania. Llegó a Neuruppin en 2014 gracias a Brot für die Welt ("Pan para el Mundo") y se instaló con una familia anfitriona que la hizo sentir como en casa desde el primer día. Su papá de la casa era pastor y su mamá trabajadora social; un entorno ideal para alguien con la pasión de Mary por el trabajo comunitario.
Por las mañanas ayudaba en un jardín de infantes y por las tardes se iba a un espacio de juego y recreación gestionado por la iniciativa local ESTARuppin. No era su primera vez trabajando con infancias y jóvenes; en Camerún ya venía haciendo talleres y actividades con la iglesia y su comunidad. En Neuruppin aprovechó toda esa experiencia: armó fogatas para enseñarles a los chicos a cocinar comida camerunesa y les compartía historias y cuentos de su tierra. Pero la cosa no quedó solo en un intercambio cultural. Mary también hizo un laburo clave de concientización: "Mucha gente no tenía ni idea de lo que era Camerún, para ellos África era como un solo país gigante", recuerda. A través de fotos, relatos y talleres prácticos, tendió puentes enormes entre culturas para los chicos y sus familias.
El regreso: Desafíos y barajar de nuevo
Volver a Camerún en 2015 fue una montaña rusa de emociones. Algunos amigos y familiares tenían las expectativas re altas, e incluso algunos vieron su regreso de Europa como un fracaso (lo que allá llaman "fallen bush" o quedarse a mitad de camino). Sin embargo, el lazo con Alemania siguió más fuerte que nunca.
Tres amigos del Café Hinterhof de Neuruppin fueron a visitarla a Camerún. Al poco tiempo, su casa ya era conocida en el pueblo como la "Casa del Blanco". Esos encuentros plantaron la semilla de algo mucho más grande... pero el conflicto armado en Camerún cambió los planes. Viajar se volvió muy peligroso, pero la red no se rompió. "El vínculo sigue intacto. Nos llamamos y estamos en contacto todo el tiempo", cuenta Mary con orgullo.