E-bikes para Uganda
Cómo Brian Jeremiah impulsa el cambio
Incluso antes de su año de weltwärts en 2019, Brian tenía claro que su pasión eran las bicicletas. Buscó específicamente un voluntariado en este ámbito y lo encontró en Hamburgo con la organización “Westwind”. Allí reparaba bicicletas para personas refugiadas y experimentó de primera mano la libertad que brindan dos ruedas. Cuando la pandemia de COVID-19 cambió su experiencia, se trasladó a EURIST (European Institute for Sustainable Transport), organización aliada de la ONG ugandesa FABIO (First African Bicycle Information Organization).
Esta conexión marcó su futuro. Tras regresar a Uganda, Brian aprovechó sus contactos y consiguió un puesto en FABIO en Jinja, donde hoy lidera el área de innovación. Uno de los ejes centrales de su trabajo es el desarrollo de e-bikes adaptadas a las condiciones de África Oriental; el primer prototipo se creó en 2021. Desde entonces, ha compartido sus conocimientos sobre fabricación y reparación en viajes a Kenia y Togo. En FABIO, la bicicleta se utiliza como una herramienta estratégica de transformación social: en la región de Busoga, la movilidad asequible permite el acceso a la educación, la salud y los mercados para comunidades en situación de vulnerabilidad.
El compromiso de Brian va mucho más allá de la tecnología. En Jinja participa en acciones de incidencia política junto con FABIO, se reúne con tomadores de decisión y organiza la “Critical Mass” para dar más espacio al ciclismo. Durante su estancia en Alemania y un viaje a Copenhague, aprendió cómo la infraestructura influye en la vida cotidiana: mientras que allí la bicicleta está plenamente integrada como un medio de transporte moderno, en Uganda a menudo se percibe como inferior al automóvil, asociado al estatus.
Sin embargo, el impacto de FABIO ya es visible: cada vez más bicicletas se utilizan como taxis o para el transporte de carga. “Andar en bicicleta no solo es saludable, es el medio de transporte más eficiente, accesible y económico. Significa independencia”, enfatiza Brian. A pesar de los avances, el costo sigue siendo una barrera importante: como muchas piezas deben importarse, una bicicleta cuesta alrededor de 680 euros, lo que la hace inaccesible para la mayoría. Su visión es la producción local en Uganda para hacer la movilidad accesible para todas las personas.
Para él, el intercambio en Alemania fue solo el inicio de un camino que hoy mueve a todo Uganda. Mirando hacia atrás, destaca la importancia de la actitud: “Si participas con un objetivo claro, el programa es extremadamente útil. Solo puedo recomendar a las y los jóvenes que aprovechen esta oportunidad.”